Los concentradores de oxígeno sólo pueden utilizarse para ayudar a residentes con enfermedades respiratorias por prescripción médica, aunque los cuidadores pueden administrar oxígeno en caso de emergencia hasta que llegue el médico. Antes de su uso, el dispositivo se prepara cuidadosamente, se comprueba su funcionamiento, se ajusta la cantidad de oxígeno y se documenta el procedimiento de acuerdo con las instrucciones.