La clasificación correcta de los residuos empieza por unas estructuras claras: unos contenedores de recogida adecuados, unas instrucciones claras y el conocimiento de la normativa regional constituyen la base.
Quien clasifica correctamente los materiales reciclables, recoge por separado los materiales problemáticos y elimina correctamente los materiales no reciclables contribuye activamente a la protección del medio ambiente.
De este modo, el comportamiento sostenible en la hostelería -incluidas las operaciones externas- se convierte en algo natural y eficaz.