Los concentradores y botellas de oxígeno requieren un cuidado especial en su manipulación para garantizar la seguridad de los residentes y del personal asistencial, en particular protegiéndolos contra el riesgo de incendio y explosión. Esto incluye medidas como evitar el calor, los impactos o la contaminación, el almacenamiento y etiquetado correctos, así como abstenerse de la autorreparación en caso de daños.