Un puesto de trabajo bien configurado no daña los ojos, el cuello ni la concentración. La luz sin deslumbramientos, la distancia correcta y la dirección de visión óptima evitan la tensión y el cansancio, y garantizan la productividad y la salud. Diseñe su puesto de trabajo de forma consciente: para un mayor bienestar en la vida diaria de la oficina.